En los últimos meses, una vez más he sido testigo de lo bonito de mi profesión, y de lo importante que es la estética para muchas personas. Considero que no hay por qué avergonzarse de ello, no es una frivolidad.

Además de la salud, que es la prioridad absoluta, como digo siempre, ha sido un placer poder acompañar por teléfono, mail, videollamada, y por las redes sociales (que ardieron durante la cuarentena) a tantísimos clientes. Y ayudarles a verse bien y así sentirse mucho mejor. Porque querer cuidarse y verse bien también es SALUD.

Ahora llegan las prisas por recuperar el tiempo perdido, por recuperar la piel, y recuperar el cuerpo. Poco a poco, paso a paso y siempre bien asesorados. Sin olvidar que “lo rápido y sin esfuerzo alguno” no suele ser muy fiable. Tampoco las grandes promesas, ni lo “bueno, bonito y barato”.

En los últimos meses han cambiado muchas cosas, pero por favor, no perdamos el sentido común.

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