Debemos reflexionar sobre cómo conseguir la mejor versión de nosotros mismos

Cuerpos esculturales, rostros sin arrugas ni rastro de flacidez, pieles de porcelana…  Eso son sólo algunos de los cánones de belleza que marca nuestra sociedad; a veces incluso parece que se exigen. Y la verdad es que parecen palabras bonitas, apetecen, se desean, pero la mayoría de las veces en lugar de ilusión generan desilusión, decepción, angustia y frustración.

No hay día en el que no piense en este tema, al que he definido como “las dos caras de la belleza”. No quería llamarlo “la cara oculta de la belleza” o “el lado menos amable de la belleza”, por citar algún ejemplo, porque no quiero quedarme sólo con lo malo. Nada más lejos de mi intención, puesto que por encima de todo amo mi profesión. Es evidente que hay profesiones preciosas, pero no me imagino dedicándome a nada que no tenga que ver con la belleza.

En los años que llevo trabajando he sido testigo de los grandísimos beneficios que trae consigo el “cuidarse”. Cómo mejorando el aspecto físico de una persona, mejora su vida. Porque así es como lo describen: “me ha cambiado la vida”, “no se qué hubiera hecho sin vosotros”, “estoy encantado”… Y se me vienen a la cabeza cientos de historias bonitas que hacen que todo esto tenga sentido, cada día más. Belleza, bienestar, salud, cuidados.

Las dos caras de la belleza

El objetivo es conseguir la mejor versión de uno mismo. No es parecerse a otra persona, ni volver a una edad que no es la nuestra. El objetivo es estar radiante a cada edad.

Entonces, ¿cómo se hace eso? ¿por dónde se empieza? Es más simple de lo que parece. Solo hay que dejarse asesorar.

Impresiona ver la cantidad de horas y de esfuerzo que dedican muchas personas en decidir qué van a hacerse… es como si yo antes de ir a un restaurante hubiera estado meses pensando en los ingredientes más adecuados para una receta, el punto de cocción, cómo emplatarlo… ¿a que no tiene sentido?

Pues a eso es a lo que se tiende, cada vez más. Igual que a buscar desesperadamente qué productos usar, cómo combinarlos, incluso fabricarlos uno mismo… Entiendo que puede resultar muy entretenido, incluso parecer una forma de ahorro. Cada día analizo neceseres, algunos parecen maletas, repletos de productos cosméticos a medio usar, y es una lástima.

Me gusta hacer tratamientos para que uno se quede con ganas de más o ansioso por probar el siguiente. Hacer prescripciones cosméticas domiciliarias con las que ir viendo las pieles mejorar. Ilusión máxima cuando mis clientes no sólo cumplen la ruina pautada, sino que además disfrutan de ella.

Por eso, en belleza, como en cualquier disciplina, lo mejor es confiar en un profesional. Empezar por el principio, valorando necesidades, yendo de menos a más.

En el caso del rostro, siempre se empieza por una buena higiene facial, análisis de necesidades y tratamiento para casa. Siempre se puede adaptar al tiempo del que disponga cada uno, y a lo que esté dispuesto a invertir.

En el caso del cuerpo, una primera consulta para diagnóstico, revisar alimentación, actividad física y valorar objetivos para así decidir el tratamiento/s más adecuado.

ESTELA Belleza. Tratamiento facial

Ese es mi cometido. Esa es la función de la esteticista, aunque ahora nos llamemos facialistas, o beauty coach. La estética y el mundo de la belleza ha evolucionado muchísimo, pero eso no implica que haya que perder el sentido común.

¿Por qué se ponen de moda cosas tan peculiares como dar caviar o metales preciosos a la piel? A la piel hay que darle lo que necesita. Lo que va perdiendo con el paso del tiempo, y nada más. Lo demás son sólo eso, modas, tendencias… Esa no es la 

#bellezaconcabeza que me gusta.

Tampoco se puede exigir a un equipo que logre en 5 sesiones un cuerpo 10, si uno come fatal y no se despega del sofá. Pero si a una reeducación alimentaria y actividad física le sumamos tratamientos estéticos, el resultado será sobresaliente.

Y es ahora, esta época del año, el mejor momento para iniciar los cuidados de belleza. Los tratamientos corporales no se pueden dejar para el último momento, entonces es cuando entran las prisas, el desasosiego… Y respecto a los tratamientos faciales, porque hay incompatibilidades con determinados sistemas y/o productos y el sol. Es el caso también de todo lo relacionado con las manchas y la depilación.

Es sencillo, es precioso, merece la pena disfrutar del camino de CUIDARSE.

(Artículo de María Estela de Abajo Sanz del sábado 10 de noviembre de 2018 en LNE)

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