Hoy os quiero hablar de una cosa que parece sencilla, pero no lo es: escuchar la piel.

Lamentablemente la situación de estrés y preocupación a la que estamos sometidos últimamente no ayuda a nuestra salud, y por consiguiente, tampoco a la piel. Rojeces, manchas, sequedad, falta de luminosidad … Son algunas de las alteraciones que puede producir el estrés en nuestra piel, y es habitual entrar en un círculo vicioso porque, a su vez, las alteraciones de la piel afectan mucho a las emociones.

Para mi, la estética no es solo una cuestión de imagen, es un tema de salud y seguridad. Lucho y trabajo para que personas, como puedes ser tú, no se levanten cada día haciéndose la misma pregunta: “¿cómo tendré la piel hoy?”. Y, creedme, eso es mucho más frecuente de lo que pensamos.

Por eso, lo principal es mantener la salud de la piel desde un enfoque totalmente personalizado  que nos permita darle, en cada momento, lo que realmente nos está pidiendo.

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